"En estos últimos 18 meses han cerrado no menos de 2.000 explotaciones de vacuno de leche, acuciadas por la tremenda crisis que está viviendo el sector."
Estimado amigo, lector de Mundo Ganadero: aprovechando que estuvimos un par de días en Lugo, colaborando en un curso sobre "El Bienestar Animal en el caso del Vacuno de Leche de Alta Producción", nos reunimos con técnicos y ganaderos para departir sobre el "presente y el futuro" de este complejo sector pecuario, que genera en España unos 200.000 empleos (sumando los empleos directos con los indirectos).
Actualmente, estimamos que no quedan en España más allá de unas 22.000 explotaciones, que realmente puedan ser consideradas como tales, con una cuota media por explotación que debe acercarse mucho a los 250.000 kg (en nuestra opinión, en estos últimos 18 meses, han cerrado no menos de 2.000 explotaciones, acuciadas por la tremenda crisis que está viviendo este sector).
En cuanto al censo de vacas lecheras, que sigue descendiendo, debe de estar al día de hoy muy próximo a las 850.000 cabezas con una "producción oficial de leche de tipo" (campaña 2009/2010) de 5.857.820 t (entendemos que esta cantidad se corresponde realmente, para el periodo considerado, con la cantidad de leche oficialmente comercializada), cuando la cuota asignada a España, es de 6.239.289 toneladas.
A nivel del ganadero el problema está que, con unos costes que se pueden situar hoy, en base a la aplicación de la contabilidad analítica, en el rango de los 0,37-0,41 euros/litro, perciben por su leche, en no pocas ocasiones, un dinero que no cubre estos costes.
La cuestión, una vez más, es analizar lo que realmente está sucediendo y, lo que sucede, tiene dos razones fundamentales.
La primera, como tantas veces lo hemos comentado ya en estas mismas páginas, se fundamenta en el hecho de que no existe una verdadera organización sectorial, una cadena de valor, en el sentido propio del término; una estructura vertical, eficiente, eficaz y dinámica, que aglutine a todos los segmentos implicados, desde el productor a la distribución (e, incluso, al consumidor).
Seguramente, una estructura de esta naturaleza (que es, en nuestra opinión, la única que puede garantizar un futuro a nuestros ganaderos e, incluso, a nuestra industria; una industria que, como se puede fácilmente comprobar, cada día tiene menos fuerza de negociación frente a la distribución) demandará, con toda probabilidad, una modificación lógica y coherente con las circunstancias de la actual legislación referida a los temas de la libre competencia.
Pero, paralela y curiosamente, los primeros avances que hemos tenido la oportunidad de leer sobre las conclusiones a las que ha llegado el denominado "Grupo de Alto Nivel" acerca del futuro del sector lácteo, insisten que uno de los "puntos clave" es la correcta regulación contractual entre el productor y la industria (en nuestra opinión, esto no es así. La llave del nudo gordiano la tiene, en primer lugar, la distribución, en el sentido amplio del término, y en segundo lugar, el propio mercado, el consumidor; que no se confundan).
Mire usted, en la práctica de nada sirve, o al menos sirve de muy poco, un maravilloso contrato productor-industria, si luego ésta no puede rentabilizar su actividad, porque la distribución no la remunera adecuadamente. Como es natural, empresarialmente hablando, en estas circunstancias (a los hechos nos remitimos), la industria, o mejor dicho, los primeros compradores, intentan trasladar la "patata caliente" al primer eslabón (que no tiene escapatoria, sea dicho de paso).
La segunda razón, es que el consumo global de leche en España está decreciendo de una forma realmente espectacular. En nuestra opinión, el consumo de leche líquida en el presente año caerá por debajo de los 75 l/persona y año (cuando hace 10-12 años estaba alrededor de los 125 litros) y la evolución que registra el consumo de productos no compensa, en forma alguna, el mencionado retroceso.
Esta evolución negativa de los consumos hace que la distribución esté desarrollando una, en nuestra opinión errónea, verdadera batalla de precios a nivel de mercado (mire usted, en estos momentos en España hay ofertas en los lineales de 43-45 céntimos por litro y nosotros mismos comprobamos en un "súper" de nuestro pueblo, donde el nivel de vida es medio-alto, que había una oferta de leche líquida a 48 céntimos de euros/litro).
Como es fácil de comprender, esta situación que registra el final de la cadena comercial (que no hay que confundir con la cadena de valor, obviamente) presiona "hacía abajo" y el eslabón primario (el productor) es quién más lo sufre.
Curiosamente en estos momentos la tendencia en los precios de ciertos productos lácteos tales como la leche en polvo, la mantequilla o la nata, es de signo contrario. La explicación es que éstos van al mercado de la exportación, y por primera vez se ha establecido en España en el sector de la leche y de sus productos, dos mercados paralelos, sin los tradicionales vasos comunicantes (y esto si puede ser un muy importante problema cara al futuro).
Es probable que en toda esta compleja situación juegue un papel importante la actual situación económica que, lamentablemente, sigue por los derroteros que estamos exponiendo desde hace más de tres años en muchas de nuestras intervenciones públicas y en nuestros escritos.
Pero, estimado amigo, nadie nos hace caso y ¡esto sí!, en unas pocas semanas, veremos cómo a los funcionarios nos rebajan, inicialmente, el sueldo un 5% (en nuestra opinión, con unos 3,4 millones de funcionarios en España, esto no va a concluir aquí).
En fin, estimado amigo, a pesar de todo hay que seguir para adelante, no desfallecer, apretar bien los dientes y trabajar; trabajar cada vez más y mejor (escribirlo, es fácil, hacerlo, ya cuesta un poco más ¿cierto?).
Concluimos por hoy: un afectuoso saludo, desde un inicio de mayo, frío y desapacible (como nuestra economía...) ¡cuídese, por favor!
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