Los trascendentales debates sobre "la nueva PAC" se prologarán a lo largo de los próximos meses y no se podrán cerrar hasta que no se conozcan las disponibilidades financieras en la UE para 2014-2020.
Estimado amigo, lector de Mundo Ganadero: como usted seguro conoce, a principios de octubre se presentó la propuesta legislativa sobre la que se va a sustentar la nueva reforma de la Política Agraria Común, que entrará en vigor el día 1 del mes de enero del año 2014. Quiere ello decir, que los trascendentales debates sobre "la nueva PAC" se prologarán a lo largo de los próximos meses y no se podrán realmente cerrar, como es lógico, hasta que no se conozcan las disponibilidades financieras en la Unión Europea para los años 2014-2020.
Como es bien sabido, la PAC ha jugado, juega y seguro jugará, un papel trascendental para el sector agrario español (tanto para el agrícola como para el ganadero). En efecto, baste con señalar que España en el año 2010 fue el segundo Estado de la UE como perceptor de fondos de la PAC; nuestro país recibió nada menos que 7.038 millones de euros.
Aunque tiempo habrá para comentar la mencionada reforma y la evolución de las negociaciones, hay que señalar, que está sustentada en un recorte progresivo de las ayudas. De entrada, España (el Gobierno, con el apoyo de las Comunidades Autónomas), aunque ha presentado pocas propuestas y/o iniciativas, se opone frontalmente a la base de la reforma de la mencionada PAC (es un buen momento para recordar aquí las palabras de nuestra ministra al respecto).
España defiende la estabilidad de las dotaciones presupuestarias y el mantenimiento del sobre nacional (es decir, del actual volumen de ayudas) y rechaza los cambios sustanciales propuestos (por ejemplo, que el 30% de las ayudas esté condicionado al cumplimiento de la denominada "política verde"; o al denominado "pago base").
En lo que se refiere a la ganadería hay que indicar, a grandes rasgos, que se pretende que los pagos acoplados se puedan aplicar a los subsectores pecuarios del vacuno, del ovino, del caprino, de la leche y de los productos lácteos. También se desea mantener las reglas de comercialización para el vacuno, las aves, la leche y los lácteos; se quiere mantener la intervención para la mantequilla, la leche desnatada en polvo y el vacuno. Paralelamente, se aborda la posibilidad del almacenamiento privado para la mantequilla, la leche en polvo, y las carnes de porcino, de vacuno, de ovino y de caprino. Está previsto que la cuota láctea se elimine en el año 2015 (1 de enero).
Por otra parte, se van a proponer ayudas específicas para apoyar el consumo de leche en las escuelas y para el sector apícola (hoy "crucificado" por las importaciones de miel procedente de China).
Actualmente la Ganadería Española (con mayúsculas), que está condicionada estructuralmente en gran medida por la PAC (léase normas de bienestar animal y medioambientales, ayudas, intervenciones, etc.) es, cuantitativamente, realmente importante en el seno de la UE-27.
En efecto, sus producciones reales anuales se pueden estimar alrededor de los 7-7,2 millones de toneladas de leche (sumando las producciones del vacuno, del ovino, de caprino y de las búfalas); la producción de carne de porcino está alrededor de los 3,4 millones de toneladas; la carne avícola supera el 1.340.000 toneladas (de ellas, de pollo son unos 1,1 millones de toneladas; la producción de carne de vacuno se acerca a las 590.000 t; la de ovino y caprino supera las 134.000 toneladas; la de equino no llega a las 7.000. De huevos para consumo producimos unas 820.000 toneladas. A ello habría que sumar las producciones de miel, lana, pieles, etc.).
Nuestras exportaciones anuales de carne pueden superar los 1,2 millones de toneladas, aunque las de elaborados, lamentablemente, aunque están creciendo, no llegan a las 100.000 toneladas; nuestras en el sector avícola de puesta (expresadas en equivalentes huevo cáscara), superan las 140.000 t.
Todo ello hace que nuestra balanza comercial sea muy positiva, con unas ventas al exterior superiores a los 2.950 millones de euros, unas compras que se acercan a los 900 millones y con una tasa de cobertura que, probablemente, supere, globalmente, el 235% (un dato muy positivo frente al crónico déficit comercial español).
Cruzando conceptualmente las dos temáticas mencionadas: la PAC y su reforma, por un lado, y la ganadería española por otro, debemos llegar necesariamente a la primera conclusión de que "cómo" se negocie la "nueva PAC" y a "qué final se llegue", va a ser crucial para nuestro sector pecuario.
Por esta razón, nos parece absolutamente fundamental que, con el nuevo Gobierno que salga de las próximas elecciones, que ya están a la vuelta de la esquina, sea del color que sea (la ganadería no conoce de colores; conoce de eficiencia y de eficacia), nuestro Ministerio recupere, además de su nombre (ya está bien de experimentos y de pazguaterías), el protagonismo que merece; que al frente del mismo se coloque a una persona realmente preparada y experta en todas las cuestiones técnicas que nos atañen (dejando en el baúl publicitario los coeficientes y las cuotas); una persona, en definitiva, con entidad y con peso específico, de reconocido prestigio, que pueda ser y sea realmente respetada y considerada en Bruselas y que, paralelamente, sea capaz de estructurar a su alrededor a un equipo eficiente y eficaz, que se sienta unido y motivado.
Además, en nuestra opinión debe tratarse de una personalidad con un peso específico importante en el seno del propio Gobierno de la Nación y con una autoridad moral real frente a las Comunidades Autónomas (un modelo, por cierto, con su estructura actual, poco eficaz y económicamente insostenible).
Estimado amigo, los próximos meses van a ser cruciales para nuestro sector agrario y, en él, para nuestro sector pecuario. Créanos, nos estamos jugando mucho y va siendo hora que, todos, insisto todos, nos demos cuenta de ello.
Seamos positivos: confiemos en que la cordura, la sensatez, la transparencia y la profesionalidad se puedan abrir camino en el ámbito político y social (lo que, tal vez, en estos momentos no sea precisamente fácil, pero seguro que es posible) y se nos dibuje, en el horizonte de nuestra actividad pecuaria global, un futuro más positivo que nuestro actual presente.
Con el deseo de que así sea y de que el resto del otoño y del invierno, que ya asoma en la lontananza, nos traigan las lluvias, que tanta falta nos hacen, le mandamos un saludo tan cordial como afectuoso.
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